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Colección

El 26 de junio de 1953, Lastenia Tello de Michelena, viuda del pintor valenciano Arturo Michelena, dictaba su testamento, legando a la nación venezolana “todos los demás cuadros pintados por mi marido Arturo Michelena, incluidos los bocetos y estudios, que me pertenecen y tengo actualmente colocados en mi casa de habitación (…) y lego también a la Nación, con igual destino, los cuadros de otros autores”. De esta manera se sentaban las bases, conjuntamente con la compra por parte del gobierno venezolano a los albaceas de la viuda del inmueble donde residía y de gran parte de su mobiliario, de lo que 5 años después se constituiría en el Museo Arturo Michelena. En los años consiguientes, la colección fue aumentando considerablemente su patrimonio, llegando actualmente a conformar una parte vital de la colección general de la Fundación Museos Nacionales.

Luego del fallecimiento de su esposo, Lastenia erigió su morada en el sitio donde Michelena había tenido su taller y dictado clases de pintura, y a partir de ese momento, se convertía en custodia fiel de la obra del finado artista, resguardando, conservando y divulgando su legado pictórico. Por su casa pasaron visitantes de distintos estratos sociales y culturales, tanto venezolanos como extranjeros, interesados en conocer más sobre la vida y obra del pintor. Durante todos sus años de viudez, Lastenia se negó rotundamente a desprenderse de alguna de las obras del insigne creador venezolano, ni siquiera incluso de los más sencillos bocetos, estudios o apuntes, para evitar desmembrar el patrimonio pictórico dejado por su marido, y que fuera la nación venezolana quien pudiera disfrutar de este legado.

Obras pictóricas de diferentes estilos y formatos (óleos, dibujos y acuarelas, repartidos tanto obras definitivas como estudios, apuntes y bocetos), así como grabados, fotografías, esculturas, mobiliario y gran variedad de piezas de artes decorativas, utilitarias y textiles, constituyen el acervo que custodia el Museo Arturo Michelena. Lo complementa, además, el fondo documental donde reposan gran cantidad de manuscritos originales, muchos de ellos escritos de puño y letra del artista.

Varios de los más famosos y reconocidos trabajos del pintor reposan en la custodia del Museo, incluyendo obras de gran formato como La vara rota, presentado en el Salón de Artistas Franceses de 1892, además de bocetos de sus obras premiadas como el Estudio para El niño enfermo (Medalla de Oro en Segunda Clase en el Salón de Artistas Franceses de 1887) y el Apunte para Carlota Corday (Medalla de Oro en Primera Clase en la Exposición Universal de París de 1889).